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Punto pelota

"Patadas. proyecto Handke" en el teatro alhambra, OBRA DE Antonio Álamo DIRIGIDA POR Ramón Bocanegra

José Manuel Ruiz

Patadas es el monólogo de un portero a lo largo de un partido de fútbol, incluido el descanso entre tiempo y tiempo en el vestuario: en él va desglosando todas las dificultades y avatares del juego: la competitividad, la rabia, lo voluble del público, lo fatuo del entrenador (a quien el propio portero/actor imita: tiene acento argentino y utiliza un lenguaje lírico y dogmático, y parece tener respuesta para todo, aunque el equipo esté en trance de descender por una serie continua de derrotas)… Y, sobre todo, el miedo ante el gol y la derrota.

En esto, nada más, consiste la obra: en una recopilación de tópicos futbolísticos sin la más mínima intención irónica: que si los espectadores le gritan mercenarios a los jugadores sin darse cuenta de que ellos mismos, que trabajan diez horas diarias por mil y pico euros al mes, también lo son; que si el entrenador habla mucho pero sabe poco porque no tiene que estar en el campo, bregando; que si al final lo de la técnica es un cuento y sólo valen la agresividad y la mala leche… Por eso no se alcanza a comprender que la obra se enmarque dentro de algo llamado “proyecto Handke” y se suponga una adaptación —por libre que sea— de la novela de este autor alemán El miedo del portero al penalty, de la que únicamente toma, descontextualizada, una referencia al enfrentamiento entre el portero y el delantero en un penalty, y de cómo ambos saben que el otro sabe que sólo hay dos posibilidades de tiro y parada, derecha e izquierda, por lo que la decisión última de ambos —hacia dónde lanzar y hacia dónde tirarse— depende de un angustiado azar. La novela (en la que por cierto el protagonista es un portero ya retirado), magistral, genuinamente kafiana, moderna, inquietante, es una reflexión sobre la alienación y las relaciones entre el lenguaje y la realidad en un contexto de percepción alterada, a nada de lo cual se alude en Patadas. Es como si se anuncia una obra basada en La metamofosis y nos encontramos un monólogo sobre las dificultades de un insecto en el bosque: cada gota de lluvia como una inundación, el peligro continuo del pájaro depredador y otros lugares comunes semejantes.

Si el propósito de la obra es establecer el consabido símil entre la competición deportiva y la vida, la cosa, encima de trillada, me temo que no funcionó demasiado bien. El monólogo iba de fútbol fútbol, hasta el punto de que parecía, por momentos, estar asistiendo a uno de los programas habituales de comentario de la jornada de Liga. La obra, al final, retoma el principio de un modo circular, con el portero justo antes del penalty (con lo cual toda ella había sido un flashback), repitiendo éste las palabras iniciales sobre la incertidumbre de dicha situación para, acto seguido, justo antes de que se lance y de saber si le meten o no gol, se funda en negro y termine de la forma más decepcionante e increíblemente previsible.

Habida cuenta de que NN12 Nomen nescio, de la que ya hablamos, y esta Patadas han sido premios de la SGAE (premio y accésit respectivamente), no podemos por menos que señalar el magnífico ojo crítico que tiene la benemérita sociedad; similar al que demuestra en la proyección y preservación de su simpática imagen pública.


Comentarios 1 comentario

  1. Tulio de Diego dice:

    Señor, Ruiz, magnífica crítica, da gusto leerle, destila usted pasión.

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