Cultura | Granada
“La literatura enseña a los niños a escuchar a los demás y los latidos del corazón propio, ¿Alguien da más?”
Miguel Ángel Moleón es escritor, ilustrador y profesor en la Facultad de Bellas artes de la UGR
Eva Ríos

Miguel Ángel Moleón Viana (Granada, 1965) es un joven escritor e ilustrador de libros infantiles que imparte clases de pintura en la Facultad de Bellas Artes de Granada. Publicó su primer libro, “El regalo de cumpleaños más grande del mundo” en 1995, y desde entonces ha escrito otros nueve libros, entre ellos “El Rey Arturo cabalga de nuevo”, por el que ganó el premio de Barco de Vapor y del que se publicaron más de 125.000 ejemplares.
Además también ha ganado el Premio Internacional Poesía Barcarola por el poemario “Los pies de los Nadadores”. En cuanto a la pintura, realiza ilustraciones de libros de distintas editoriales, como SM, Everest o Edebé, aunque también ha expuesto sus obras en otros países, como Taiwán.
P.- Combinas tu trabajo en la universidad con tus libros e ilustraciones, ¿cómo organizas tu tiempo? ¿Tienes un horario estricto, o escribes y dibujas únicamente cuando te sientes inspirado?
Alterno como el Cielo me da a entender mi docencia en la Facultad con el trabajo creativo en literatura e ilustración: si no me doy a algo creativo cada día, aunque sea un ratito, me vuelvo una criatura mezcla de zombi y de ogro. Un ser malhumorado y sin sentido con perfil cercano al de un burócrata cualquiera. En cuanto a los horarios para la creatividad es algo aleatorio… Pero claro, se cumple aquella sugerencia de Picasso: si las musas te visitan, que te pillen trabajando. Tampoco se trata de un horario de funcionario de la fantasía, es algo más parecido a un bombero de la creatividad, es decir, estar alerta todo el tiempo, surja o no la bella pieza de lo extraordinario.
P.- ¿Qué es lo que querías ser de niño? ¿Ya sabías que querías dedicar tu vida a la pintura y la escritura? ¿Desde cuándo escribes y dibujas?
La escritura me llegó como a muchos a eso de los doce o trece años: salté de los cómic de Terror (Drácula, etc.) a las narraciones prodigiosas de Poe, pasando por la pasarela deliciosa de Bécquer y sus leyendas… Me recuerdo tardes de invierno en casa, junto al brasero, sobre aquella gran alfombra (que para nada era persa, no había presupuesto). Allí andaba yo imaginando castillos terribles y visualizando qué ocurría si entrabas en cada una de sus estancias… Dibujaba, tramaba, imaginaba… Todo al tiempo. ¡Casi el grado 0 de un videojuego! Dibujo y escribo desde que tengo uso de razón, y la invitación a comenzar fue el crecimiento de mi frontera de los juegos. Primero te conformas con un coche sin ruedas, luego de una caja de zapatos sacas un camión, luego te estorban las paredes de casa y así terminas… ¡En las Mil y una noches! ¡Besando a Sherezade! También recuerdo tener algo muy claro de niño: quería ser maestro de mayor. Ahora lo soy y es un sueño cumplido, pero no me reconozco en el papel de doctor profesor, sino en el de estudiante perpetuo. Es mejor: el crecimiento no se para.
P.- ¿Podrías decir qué te gusta más: pintura o escritura?
Ambas son deliciosas para degustarlas, ambas son fascinantes para practicarlas. Ay, lo cierto es que una vida es poco para tantas maravillas como ofrece el mundo.
P.- ¿Cómo dirías que es escribir para niños y niñas?
Para mí es un privilegio, una gran responsabilidad… ¡Y una absoluta diversión! En este tipo de literatura te encuentras con absolutas joyas literarias que por andar etiquetadas como juvenil o infantil sufren el deprecio de los medios de comunicación y el menosprecio de los escritores de “primera división”, los de literatura para adultos.
P.- Hay quien dice que es mucho más complicado escribir para ellos que para adultos, pero también hay quien dice todo lo contrario, ¿qué opinas tú de esto?
Opino que escribir para niños tiene sus condicionantes. Y que las editoriales del ramo tienen sus limitaciones y sus pleitesías. Lo que sí es cierto, en calidad de escritor, es que hay algo importante: no haber dejado nunca de ser niño, guardar tu reserva india, sentir curiosidad por todos y por todo, añadir algunas gotas de travesura… Qué sé yo, qué sabe nadie. ¿Te sigues maravillando con cuanto descubres en el mundo? Pues entonces es usted una perfecta escritora para niños. Sobre todo si transmites esa capacidad de asombro.
P.- ¿Qué piensas cuando imaginas a algún niño o niña leyendo tus historias?
Ay… me produce mucha ternura esa escena. Enseguida me identifico con el niño o la niña cuando yo era pequeño y por estar enfermo no iba al cole. Me trepaba a las estanterías de papá, y allá que sacaba los libros de Goya y me sumergía en las pinturas negras y en sus grabados cargaditos de brujas y monstruos fabulosos… ¡Aún experimento esa sensación cuando me olvido del tiempo dentro de cualquier librería! Es cada libro como abrir las puertas de un palacio maravilloso…
P.- ¿Cuál es tu influencia a la hora de dibujar o escribir? ¿Algún lugar favorito para ello?
Tengo tantas influencias como libros he leído o disfrutado, en cuanto a ilustraciones se refiere. Pero hay algunos nombres principales en mi panteón particular: Tolkien, Boris Vian, Michael Ende, Poe,… En cuanto a lugares, mi guarida: mi estudio, yo y mis circunstancias… Quiere decirse que el que es creativo, en realidad, anda creando aunque pasee. Y la gente te señala y dice: ¡mira el vago ese, toda la mañana paseando con las manos en los bolsillos! Y sucede que andas imaginando historias o, directamente, viendo imágenes que te cruzan el alma, el corazón y la mente.
P.- ¿Qué consejos le darías a aquellos escritores que están empezando?
Que lean muchísimo y que escriban el doble. O viceversa. Que vivan, en cualquier caso, muy intensamente y que mantengan los ojos muy abiertos… Quizá ser conscientes del minuto que nos toca vivir sea lo único que podemos realmente hacer. Lo demás, es complicado. La vida nos vive a nosotros, no al revés. ¿Quieres ser escritor? Lee, escribe, vive con intensidad… y con lucidez. Ah, otra cosa: escribe tu verdad y olvídate de cuantos aparentan encontrarse en la cumbre del éxito: esa cumbre no es la tuya, sino la del otro. Cada uno tenemos nuestras cumbres, las de los demás no importan.
P.- ¿Quién te animó con todo esto del dibujo y la escritura cuando tú estabas empezando?
Mi familia, pero no de una forma arrolladora, sino de una forma sensible: dejándome hacer y sugiriéndome posibles direcciones para mis inquietudes. Dejando olvidados libros en momentos clave, o hablándome de esta o aquella película, o leyendo o escribiendo ellos mismos como una forma natural de ser en el mundo.
P.- Actualmente parece que los niños no leen mucho, ¿qué dirías tú que les aporta la lectura a los más pequeños?
Algo importantísimo. Aprenden a estar en paz consigo mismos, a sentarse en silencio y recogimiento. A no hacer nada, salvo dejar volar la imaginación. La literatura les enseña a escuchar a los demás y los latidos del corazón propio… ¿Alguien da más?
P.- ¿Y a los adultos?
Les aporta lo mismo, aunque crean que van a otra parte: quien lee cualquier libro, en realidad, se anda leyendo a sí mismo.
P.- ¿Alguna vez has pensado en cambiar de público y escribir algún tipo de novela para adultos?
Ando en semejante afán, es fascinante. Lo gracioso es que me salen historias mágicas (siempre la magia de por medio, lo sobrenatural o lo prodigioso) como las novelas de Márquez y su Realismo mágico… Es una forma de percibir el mundo, a medio camino entre el surrealismo y las meditaciones de la Mona Chita en su cómodo retiro. Para haberse matado, vamos.
P.- ¿Cuáles son tus autores favoritos? ¿Por qué?
Aquellos que plantean al ser humano en el centro del misterio que supone la conciencia humana. Aquellos que no olvidan las llamas del hogar: o sea, el espíritu y el corazón. Aquellos que hablan de los que sufren y de los que aún así siguen siendo capaces de sonreír y de ser generosos con los demás. Esos son mis autores preferidos: de Tolkien a Lorca, de Michael Ende a Márquez…
P.- Viviendo en un mundo casi puramente virtual, hay una pregunta que se harán los lectores ¿Podemos encontrarte en internet? ¿Es posible ver algunas de tus obras o leer alguno de tus libros?
¡Sí! ¡Algún loco chiripitifláutico me ha colgado en Wikipedia! ¡Es fantástico! No sé si habrá colgado enlaces y cosas por el estilo, aunque es posible que ya circulen por el espacio digital algunas de mis novelas. De hecho, las editoriales ya te hacen firmar cesión de derechos para el entorno ciberespacial.
P.- ¿Nos puedes adelantar qué estás escribiendo y dibujando ahora? ¿Cuándo podremos leerlo?
A pique de salir del horno: “El cuñado de Nosferatu” en Edebé, está a punto de editarse, ¡y va con mis ilustraciones! Una terrorífica y desternillante historia de vampiros para no dormir sino con la sábana cubriéndote la cabeza durante días… Que no se diga que no aviso… Va por ustedes.
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Mis felicitaciones a la periodista, al profesor y al periódico. Creo que la prensa (ya sea digital o en papel) puede y debe contribuir a potenciar la cultura en todas sus facetas, a ayudar a alcanzar (a niños y adultos) ese difícil equilibrio entre la aceptación del mundo real, imperfecto, probabilístico,… y ese otro mundo onírico, paralelo e intangible, con el que a veces sólo contactamos en nuestros sueños. Nuestra sociedad necesita personas que alcancen ese equilibrio, que sepan gestionar su tiempo y sus emociones, para ser productivos en todos los sentidos, pero sobre todo para ser felices y hacer felices a los que les rodean.
Gracias por el comentario, Rafael… En el empeño y el afán de conseguir lo que señalas (al menos añadir un granito de arena para que las personas sean más personas) andamos…
de modo que gracias por tu aprecio, y un abrazo.
(mamoleon@ugr.es)