Cultura
TEATRO DEL VELADOR
El Teatro Alhambra cierra enero con Las Gracias Mohosas
viernes, 29/01/2010 16:55
Las Gracias Mohosas, bajo la dirección de Juan Dolores Caballero se representa mañana, 30 de enero a las 21 h. y 31 a las 19 h. Se trata de un texto breve, donde triunfa lo disparatado, lo burlesco, la imagen de un mundo fuera de toda norma. Es, en la celebración carnavalesca, la celebración de la carne, de lo inferior, es la grotesca danza de los rijosos y borrachos tullidos con sus enmohecidas Gracias.
Todo se inicia con la aparición de los elementos individuales y anónimos que llegan con su ritmo propio para deslizarse a un mundo sonoro y musical (ritmos de zambombas y carracas que llaman al son), los cuales tan pronto se abren como terminan por unirse y encontrarse en el desorden de la necesidad propia del grupo marginal y hermético al que pertenecen.
Es la celebración donde el amor se instaura de manera transgresora, divertida, donde los protagonistas, seis hombres, se vienen a enamorar de la misma, Aglaya, con la que se quieren casar. Pero es imposible llevar a cabo la unión. Pues tiene dos hermanas que también han de contraer matrimonio, para lo cual y poder elegirle el novio oportuno a cada una de ellas, el padre, Baco, convoca una justa donde se han batir los pretendientes merecedores de la mano de sus hijas. Pero pronto veremos que lo mejor para todos es que se casen los seis con las tres y, así, ser felices.
En Las Gracias Mohosas tratamos de crear una realidad y sus relaciones dentro de un mundo de estilización, donde lo absurdo, lo feo y lo grotesco aparecen y se desvelan como elementos presentes del mundo contemporáneo conformándose y reconociéndose en el discurso, creando así un conjunto final claro y cerrado.
Al presentar la obra desgajada del contexto en el que Feliciana Enriquez la integra y que le sirve de referente (Las Gracias Mohosas son los entreactos de la primera parte de su “Tragicomedia de los Jardines y Campos Sabeos”), fue necesario ubicarla en un ámbito que ejerciera su función. Lo hallamos en la procesión del Corpus, lugar donde el poder religioso y civil se ponen de manifiesto y donde se aúnan lo sacro y lo profano. La obra ofrece, en definitiva, una compleja articulación de planos que forman un espectáculo totalizador.
La obra traslada lo ideal a un sistema de valores contrarios a los establecidos. Donde lo grotesco nos muestra un mundo configurado por la falta de identidad y armonía, enfrentado a su propio referente.
Es la presentación de una realidad donde la acción, como motor de la fábula, limita exactamente qué posición y situación tienen los personajes, contribuyendo a su caracterización.
La extravagancia se desarrolla, pues, en aquello que se percibe, tomando dimensiones monstruosas en sociedades que tienen cerrado el acceso a una razonable crítica.
Sobre la autora
Feliciana Enriquez de Guzmán es la primera dramaturga española. Nació en Sevilla a finales del siglo XVI. Poco más se sabe de ella, excepto que tuvo dos hermanas, ambas monjas en el convento de Santa Inés de Sevilla. En 1619 escribió Las Gracias Mohosas para entretener sus largas horas de clausura. Se desconoce la fecha de su muerte.
Algunos han querido identificarla con la protagonista de la pieza de Mira de Amescua, La Fénix de Salamanca quien, vestida de hombre, había burlado las prohibiciones de la época que impedían seguir estudios universitarios a las mujeres.









