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El acero, el mejor ejemplo de economía circular

La denominada economía circular imita a la naturaleza en su modelo de bucle cerrado, velando por el reciclaje de todos los materiales. Según sus principios, la basura se considera un capital en lugar de un desecho, no se desperdicia en absoluto sino que se recicla para que la economía pueda volver a aprovecharla en su favor. De esta forma puede volver a ser materia prima que emplear en el proceso productivo. Todo ello en contraposición al antiguo modelo de “producir, usar y tirar” que todavía no hemos superado.

Para conseguir instaurar este modelo circular y que arraigue en nuestra sociedad, los productos que utilicemos deben estar fabricados con materiales reciclables al 100% que, además, deben ser rentables y sostenibles. El acero es el mejor exponente de la economía circular, ya que puede fundirse y reciclarse infinitas veces conservando prácticamente intactas sus propiedades. La cadena de suministro de este material cumple a la perfección las premisas fundamentales de este modelo económico. De hecho, aceros que siguen formando parte del proceso productivo actual fueron producidos originalmente en el siglo XIX.

¿Cómo se fabrica el acero?

La industria se encuentra dividida. Básicamente, hay dos formas de fabricar este componente básico que encontramos en rascacielos, coches, aparatos electrodomésticos y casi todo tipo de objetos cotidianos.

Por un lado están las empresas que usan altos hornos y que forjan el acero a partir de minerales como carbón, hierro, gas

Por otro lado, buena parte del acero que se produce en el mundo se hace a partir del reciclaje de chatarra. Muchas fundiciones, normalmente empresas más ágiles que las que optan por el primer tipo de fabricación, realizan esta actividad contribuyendo de esta forma al cuidado del Medio Ambiente. La chatarra se convierte de esta forma en la materia prima principal para la fabricación de acero, que se realiza en hornos de arco eléctrico y que utilizan la electricidad como combustible. Este tipo de empresas están reduciendo costes y la mayoría de los expertos coinciden en que son el futuro de la siderurgia.

En España se calcula que tres cuartas partes del acero que se fabrica se hace a partir del reciclaje de desechos de metales y demás chatarras en un proceso industrial ecológico. De hecho, España figura en los puestos de cabeza de los mayores productores de la Unión Europea y también a escala mundial.

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