Ignacio Pozo | Opinión

Bildu y el Tribunal Constitucional

Ignacio Pozo

La presidente de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se ha atrevido a decir lo que muchos juristas, representantes institucionales y españoles, piensan: la funcionalidad del Tribunal Constitucional no puede estar en manos de juristas -que no magistrados-y menos aún enmendando la plana a  todo un Tribunal Supremo.

La justicia, personificada por la diosa Temis, con sus ojos tapados, ha dejado de ser ciega, Ha primado la política sobre los fundamentos jurídicos y ha mandado el seguimientos doctrinal, por aquellos que los colocaron en tal responsabilidad por el  anterior gobierno,  en contra de la  voluntad social.

El que el fallo de la legalización de SORTU, haya venido precedido por la ponencia del  mismo juez que lo hizo en los casos del Estatuto de Cataluña y en el de BILDU, no hace mas que encender las sospechas de que este estaba resuelto en el mismo sentido que los anteriores. Solo ha sido necesario conocer la adscripción política de cada integrante del TC  para saber el resultado final.

La legalización por el Tribunal Constitucional de SORTU, por un voto de diferencia, ha hecho remover, no solo la conciencias de lo vivos, sino  los restos de los mas de ochocientos asesinados por ETA. El asesinato les ha salido gratis en su macabra estrategia política- terroristas, que hace que los vuelva a colocar en instituciones y dentro del Sistema que ellos mismo  repudian -con la máxima forma de exponerlo- como es la supresión física del oponente político. El fallo que ya señala como “hechos probados” por la documentación aportada por los Cuerpos de Seguridad del Estado, que como suele viene siendo habitual son los únicos que hacen muy bien sus deberes de cara a la instrucción de  los procedimientos judiciales, que BILDU y ETA  son lo mismo o que los fundadores del partido politizo BILDU “acatan por imperativo legal la Constitución española”, se jactan de no pedir la desaparición de ETA o de condenar el asesinato de mas de ochocientos ciudadanos y causar miles y miles de daños  fiscos y económicos a nuestro país.

El Tribunal Constitucional, para la mayoría de los españoles, ha dejado de ser un referente de independencia y profesionalidad, quizás las voces que se alzan para que pase a ser  una Sala más del Tribunal Supremo están en lo cierto.

La creación del Tribunal Constitucional, históricamente, viene concebido en la predemocracia. Era lógico que  un Tribunal Supremo, conformado por magistrados del régimen anterior, fuese controlado por un tribunal elegido por el régimen democrático existente (partido políticos, el Congreso, el Senado  y el propio Consejo General  del Poder Judicial). Pero ya han transcurrido  mas de treinta años de desarrollo constitucional  y es hora de que el poder judicial se desprenda, de una vez por todas, de cualquier tufo político que ponga en sospecha todas sus resoluciones para que sea realmente independiente, siguiendo el mandato Constitucional La presidenta  Aguirre, pese a quien pese, no anda descaminada al calificar como “vergüenza” los últimos fallos del TC y solicitar una modificación  funcional de este Tribunal restituyendo al Tribunal Supremo todas las jurisdicciones  y en todos los ordenes con una justicia única en España.

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